La Borja medieval
Borja está situada en la parte noroccidental de Aragón, en el somontano del Moncayo, y a 64 km. de Zaragoza. Su nombre, Borja, procede del árabe y significa “la torre” o la fortaleza, en referencia a la imponente fortaleza de la que se conservan importantes restos de sus murallas islámicas. Desde aquí, los Banu-Qasi, una familia de muladíes borjanos, dominaron una amplia zona durante el siglo IX, llegando a enfrentarse abiertamente a los emires cordobeses. Reconquistada por tropas bearnesas, al servicio de Alfonso I el Batallador.
Tras la reconquista de 1122, Borja, quedó dividida en zonas diferenciadas por la población que las ocupaba, diferenciando así tres zonas, dos de las zonas se encontraban en el interior de la muralla y se trataba de población mora y de población judía mientras que una tercera zona, la de los cristianos, quedaba en la zona exterior de la muralla. Además, debido a su situación geográfica, Borja, era un lugar de gran importancia estratégica por situarse entre los reinos de Navarra, Castilla y Aragón.
Otro hecho destacable de la historia de Borja ocurrido durante la Edad Media es la obtención de su titulo de Ciudad, el cual fue otorgado el 2 de octubre de 1438, cuando Alfonso V concedió tal privilegio a la localidad. El motivo de la concesión de este título fue por los numerosos servicios prestados tanto a él como a sus antepasados en la paz y en la guerra. Ese mismo año de 1438, Alfonso V, se vio obligado, debido a la necesidad de capital, a vender Borja y Magallón para más tarde volver a comprar ambas. Durante el tiempo en que Borja no perteneció a Alfonso V fue denominada como Villa hasta que una vez recomprada y confirmados los antiguos privilegios concedidos en 1438 volvió a ser llamada Ciudad.
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